ÉTICA Y DEONTOLOGÍA
PROFESIONAL
ACTIVIDADES SOBRE EL LIBRO PERSPECTIVAS DE LA ÉTICA
Prof. Lic. Adriana Fernández
Clor. Alicia Grimblatt
Ana G. Kelleyian
Instituto Holos
3er. Año - Turno Mañana
Noviembre 2004
1. Pág. 10. Relacionar lo expuesto bajo el título “Definición de Ética y Moral” con Gnoseología: el problema del conocer.
Partimos de la definición de Ética como un modo de ser en relación mediante el cual tratamos de tender al bien y alejarnos del mal. Esto implica idea de co-existencia, que el hombre no está sólo. “Ser” implica determinación, es ontológico; en contraposición “estar” siempre indica transitoriedad, es antropológico, es la vivencia. Existo en relación con el otro, estoy ligado (Gevaert) me relaciono definiendo así mi identidad o rol. Pero, ¿quién soy? ¿Cómo conozco al hombre? ¿Cómo un ser social (Aristóteles) y como la egoísta competencia (Hobbes)? He aquí el problema gnoseológico. En la Pág. 118ss se puede leer a varios autores que, a través del tiempo y diferentes líneas de pensamiento, tratarán el tema del conocer a partir del problema metafísico que se plantea en la modernidad frente al predominio del problema gnoseológico pasando por la revelación, el utilitarismo, el misticismo, llegando algunos a entender que el conocimiento es una idea que se concibe previo a captar la existencia. O que la experiencia es la fuente del conocimiento. O que el poder es saber. O que son impresiones, o que el conocer se basa en la realidad que aparece como fenómeno a partir de la sensibilidad y el entendimiento. Que si es dialéctico o histórico, que si el estar-con-los-otros determina la comprensión del ser, etc. En verdad el problema está planteado y desde donde me paro para analizarlo será mi postura coincidente con alguna línea de pensamiento de las mencionadas o la mezcla de mas de una.
Volviendo a la relación del hombre en su modo de ser debemos considerar que es la comunicación la forma de llegar a otro hombre, el lenguaje: palabras, símbolos, intención de un segundo significado, la encarnación del pensamiento, será imprescindible porque “el pensar activo y dinámico no es posible sin la palabra” (Gevart, 1983)
2. Pág. 13. Reflexión sobre esta forma peculiar de constituirnos en tanto intersubjetividad e interioridad
¿Cómo son las relaciones intersubjetivas? Son numerosas y diversas, destacamos cuatro (Gevart): 1. el amor auténtico, desinteresado, fidedigno. Constituyéndose como afirmación y como promoción. 2. la justicia, como concreción del amor. 3. el conflicto (Hegel, Marx, Sartre) en el intento de someter al otro. 4. la indiferencia que se nota en que el otro es una tercera persona, Heiddeger se detiene a describir el método fenomenológico como un “ir a las cosas mismas”, como un modo de ser inauténtico.
Citemos a Heiddeger para reflexionar la forma de constituirnos a partir del método fenomenológico como herramienta de “ir a las cosas mismas”: La unicidad (como interioridad) y la coexistencia del Dasein, la de “estar en” que es “estar con los otros”. Detalla dos tipos de existencia: La existencia trivial de la cotidianeidad, el Dasein sin horizonte, caído, arrojado al mundo, que se enfrenta a la nada y que lo angustia cuando supera lo cotidiano volviéndose una existencia auténtica que le permite encontrarse a sí mismo. En esta verdad es que se descubre como ser en sí mismo. Aquí verdad y ser coinciden. La verdad hace posible al existir, descubrir el ser en sí mismo. Así el hombre se constituye, la muerte implica dejar de ser. Existir es propio de cada Dasein, es esencial. Esta existencia es auténticamente libre para la muerte. La angustia es de aceptación, de aceptar esta libertad para la muerte, como propia de su posibilidad humana.
El “yo” diferente de ”el otro” que con el/los otro/s será un “nosotros” original e irreducible al “yo” y al “tu”. El nosotros determinándose va develando el horizonte sentido según su significación (Cullen).
3. Pág. 21. Criterio personal de considerar al hombre integrado razón y voluntad.
No es suficiente saber (razón) cuales son nuestras obligaciones morales para obrar correctamente (conocer el bien) sino también querer (voluntad) hacerlo. De aquí se desprende la idea que la voluntad cumple un papel en la vida moral del hombre. Considero que integradas, razón y voluntad, están incorporadas en nosotros mismos en la acción cotidiana. Y que, si como Sócrates, creemos que la maldad es el resultado de la ignorancia porque nadie obra mal sabiendo, podemos agregar que quien obra mal lo hace queriendo, con la voluntad que implica el obrar como tendencia al conocimiento intelectual, la elección habrá sido errada pero fue voluntariamente errada, inadecuada.
4. Pág. 22. definir el ideal que sustenta mi ética.
El ideal que sustenta mi ética es la Vida Cristiana. Vida Cristiana que es entendida desde lo espiritual, lo material, lo social, relacional y comunitario, lo físico y lo psíquico, etc. Vida Cristiana bajo preceptos y normas regidas por la Biblia en una interpretación de Dios comunitaria-eclesiástica particular,
desde una vivencia personal. Toda prioridad está circunscripta a la Vida Cristiana. Es posible relegar otras prioridades y preferencias para circunscribirlas a estas normas.
5. Pág. 48. Opinión sobre la viñeta de la lectura N*1 del Capítulo II
La libertad incluye voluntad, capacidad de decisión y de elección.
“Un corte a la Libertad”. Palabras que se destacan en la vida de Leo: Adultos, Buena Educación, Vergüenza, Moral y Buenas Costumbres, Es Así, Lógica, Prohibido, Autoridad, Libre Determinación, Margen, Mediocridad, Esquemas, Lo útil, Sacrificio.
Quise destacar estas palabras porque en nombre de la libertad se tornan armas a esgrimir, herramientas que según la destreza de quien las emplea, pueden herir o sanar. El concepto de libertad rige nuestras acciones, nuestra capacidad de decisión y elección, según sea nuestra voluntad.
El determinismo (determinatio: mojón para marcar territorio cultivado), el condicionamiento, es lo opuesto a la libertad, lo que se le opone. Lo determinado hizo (por preconceptos, creencias, valores recibidos, etc) al fin, de Leo un Escribano. Este es el corte a la libertad (voluntad, capacidad de decisión y de elección) de Leo.
6. Pág. 50. ¿Qué es el valor? ¿Qué es lo que da valor a las cosas? ¿Proviene del objeto o del sujeto? ¿Las cosas tienen valor porque se desean o se desean porque tienen valor?
La axiología es el estudio de los valores. Lo valioso tiene una preferencia. El valor se encarga de preferir, el valor se encarna en un bien, en la praxis de la moral. El valor no representa lo bueno o malo. Los valores me hacen hacer mi bien moral.
El valor es la cualidad que hace buena una cosa. Pero ¿qué es lo que da valor a las cosas? Los valores guardan una jerarquía entre sí. Cada valor tiene su contrario (bipolaridad). Algunos valores corresponden a la voluntad del sujeto, otros a la relación del sujeto con una valor supremo. En los valores morales la desobediencia a lo obligatorio, a lo establecido, implica falta de moral.
Existe un orden jerárquico de valores, Scheler distingue este orden de manera ascendente: 1) sensibles, situacionales, pragmáticos (me agrada). 2) vitales (me siento bien). 3) espirituales, morales, estéticos, cognoscitivos (estoy alegre). 4) religiosos (lo absoluto: santo, divino). Los sentimientos corresponden a la unidad de los actos: la persona.
Existe una opción y purificación permanente de los valores que guían nuestra conducta.
7. Pág. 58 Glosario:
a. Opción Fundamental: Es la primera virtud, lo que no negocio. La O.F. define el sentido último de cualquier acto moral. Está relacionada con mi moral particular, está constituida por los hábitos, el bien moral es encarnado en un hábito. Los valores iluminan la Opción Fundamental. Elijo (opción) de acuerdo a mis valores. La O.F. es el ideal o valor sobre el cual nos lanzamos como proyecto. La O.F. es la que brota de lo mas profundo de nuestra personalidad y marca el ideal supremo de nuestras vidas.
b. Hábitos: un hábito está asociado a un valor. El hábito puede ser virtuoso (bueno) o vicioso (malo). Para Aristóteles el hábito se refiere a la disposición de elección del hombre no a una acción compulsiva.
c. Actitudes: como referido a la intención del acto o fin subjetivo. El acto se define moralmente bueno cuando objeto-circunstancias-fin son buenos. Si uno de estos no es moralmente bueno, el acto se considerará malo.
d. Conciencia Moral: es entendida como el conocimiento reflejo del propio ser y de su operatividad, permite al hombre comprenderse a sí mismo como poder ser, como proyecto. Es la conciencia psíquica en cuanto establece una valoración de la conducta humana y se desarrolla desde la niñez, evolutivamente, sin alcanzar nunca la plenitud.
e. Condicionamientos: son barreras a la libertad. Todos tenemos condicionamientos. Vivir totalmente condicionados es estar despersonalizados (mínima estructura biopsíquica). Aunque nunca desaparecerán del todo, nuestra libertad nos permitirá adaptarnos para desarrollarnos libremente. Por tanto, a mayor condicionamientos menos libertad y viceversa.
f. Libertad: es una dimensión de la vida humana que funda la ética. Implica deber y obligación. Es levantar la barrera de los condicionamientos. La relación entre condicionamiento y libertad es proporcionalmente inversa. Sin conocimiento del bien no hay libertad ni responsabilidad moral.
g. Conciencia Liberada: implica conocer las posibilidades, valores, derechos, responsabilidades, limitaciones. Hablar de una ccc liberada es hablar de un hombre libre, de quien es capaz de liberarse de los condicionamientos para ponerlos al servicio de la Opción Fundamental.
h. Ley: es la norma exterior u objetiva de la moralidad. Indica lo que es bueno o malo en general. A diferencia de la ley, la conciencia es la norma interior o subjetiva de la moralidad, nos dice lo que es bueno o malo en particular (a cada uno en cada caso)
A partir de un ejemplo explicite la relación entre condicionamiento y libertad:
Los chicos que viven solos en la calle gozan de gran libertad y viven sin condicionamientos. Gozan una libertad absurda. Sin conocimiento del bien no hay libertad ni responsabilidad moral. Este es un ejemplo de libertad extrema e inadecuada. Aunque parezca insólito unir “libertad con “extrema”. Parece que aún lo bueno en extremo es malo.
8. Pág. 62. Adjetivar Modernidad – Posmodernidad
Además del panorama descriptivo que da el libro Perspectivas... agrego la división que hace Labaké de una etapa Teocéntrica, la siguiente Antropocéntrica y la actual como Consumocéntrica, a fin de dar a conocer un nuevo paradigma al cual yo adjetivaría que, atravesado por el utilitarismo (ojos que ven a un río como una fuerza hidráuilica) denota una vuelta a la necesidad del hombre por lo místico, el mas allá, lo sobrenatural. Un ciclo que recomienza (Maffesoli: sucesión circular de los fenómenos sociales, renace como el fénix apoyada en ‘regresiones’ con sed por lo infinito, Durkheim), una metafísica que, apartada de la ciencia inicia búsquedas teleológicas diferentes. Aquí intervienen teologías protestantes como la Luterana con el tema de la predestinación, agregadas al Islam y Judaísmo. (“tomar caminos que ya estaban escritos” Maffesoli)
Maffesoli nos propone un nuevo paradigma de la Posmodernidad, con características propias y distintas a lo planteado hasta ahora, contrapone el Drama de la Modernidad (refiriéndose a la época anterior a esta) cuya marca es la Velocidad caracterizada por el gran desarrollo industrial, tecnológico, científico y económico, frente a la Tragedia Posmoderna caracterizada por la lentitud, que ve la vida como una concatenación de instantes eternos a los que saca el máximo de goce.
Desde el mundo egocentrista de la modernidad donde reina el narcisismo individualista, optimista y dramático pasamos a una concepción del mundo de los grupos, las neo-tribus, la enteridad, la pérdida del pequeño yo en un “sí” más vasto, lo trágico.
9. Pág. 63. Crisis que aparecen en la baja Edad Media. Datos históricos
En los siglos XV y XVI con el Renacimiento y el Humanismo se respiran aires de libertad, este será entonces el valor mas alto, la creatividad, las alas del pensamiento, lo individual, la autonomía, el desafío al poder del dogma de la Iglesia, de Dios. El libre albedrío, la revolución copernicana, etc. construyen un camino que al llegar el siglo XVII: Galileo, Descartes, Kant, siglo XVIII nace con la Modernidad: el discernimiento científico, la revolución industrial, la revolución francesa, como revolución al orden social injusto, la ilustración, la filosofía de las luces, la secularización de la política, la democratización social, el sueño enciclopedista de articular las ciencias...
Las crisis son en varios flancos: el retiro de Dios, el hombre pasa a ser el centro de la historia, el evolucionismo. La naturaleza es explotada y fuente de experimentación, porque ya no es vista como creación de Dios. Así la razón, el utilitariasmo, el maquinismo, lo ateo, la fractura entre lo narrado (las Escrituras) y lo real. Lo metafísico refleja la condición humana, el ideal de ir hacia y hasta llegar a la verdad misma, sin considerar que la vida esté sujeta a ninguna finalidad teleológica.
10. Pág. 69. Opinión sobre texto el sujeto moderno. ¿Será posible pensar la apertura a otro vacío? ¿Qué pasó con lo emocional? ¿Cómo se reflexiona sobre la ética?
Parece característico del hombre (de todos los tiempos) un vacío que intenta llenar de diferentes maneras y teniendo lo anterior (el pasado general, no particular) como base. Esto es, el hombre piensa sobre lo pensado, reflexiona con lo existente en mente. No es inocente. ¿Es posible acaso “transformar la concepción de lo existente”? Este sujeto existente, centro de la historia, del saber, del mundo antropocéntrico. Este sujeto dueño y señor de la historia, mira la historia y le habla como ajena a sí mismo. Hoy el “hacé la tuya” lo despersonaliza tanto como “la masa”. El otro no importa pero es imprescindible a la vez: individualismo y solidaridad. Terminar con las utopías para hoy preguntarse ¿se puede vivir sin utopías? ¿acaso no es legítimo también avanzar hacia un horizonte utópico? El hombre que está solo en las grandes ciudades, bombardeado por los medios está mimetizado con el mundo globalizado pero aislado a la vez. Contradicciones a cada paso, dualidades que nos ligan y nos hacen más egocéntricos a la vez.
Esta tensión entre ser y tiempo de la que habla Maffesoli, entre la ex¬/tensión y la in/tensión, del oriente y del occidente.
Lipovetzky dice que las personas pasan y se deslizan sin Tragedia ni Apocalipsis. La era del vacío se compensa con la satisfacción inmediata de los deseos.
11. Pág. 71. Evaluar pautas desde la ética.
¿Cómo es la ética de la postmodernidad? El avance tecnológico de la era postindustrial, lo tecnotrónico, la fuerza de la automatización, la digitalización, la cibernética, etc. han puesto a este hombreen una disyuntiva: este hombre es, centro de la historia y a la vez descartable, este hombre es una imagen. Por tanto, la vida no tiene valor desde la integridad. La angustia de la muerte, de ser reemplazado no le permite observar lo espiritual, lo trascendente. Se diferencia, como dice la publicidad: “lo que ves” de “lo que es”, todo es “ya”, todo es instantáneo: el café, la cirugía, el crédito, la familia, la comunicación, todo. La despersonalización que se siente porque eso que pensas o tenes ya es viejo, no sirve por tanto no servís. Entonces, ¿Qué es mío? Yo. ¿Me tengo? Entonces miro para adentro para confirmarme y quiero encontrarme y me angustio: no me conozco, soy un extraño. “El teatro social” dijo que yo era Todo, que tenía Todo dentro de mí. Ahora que lo busco y no lo encuentro, me confronto conmigo mismo. A partir de esta dicotomía interna reviso mi ética, evalúo las pautas.
12. Pág. 72. ¿Qué valores están vigentes? ¿ Cómo nos vemos los hombres en la actualidad? ¿Qué piensa usted sobre estas afirmaciones?
Habiendo mencionado a Maffesoli quien habla de esa vuelta de tuerca extra que deberíamos darle a la posmodernidad: comprender al hombre no solamente como que no está ya con otros, sino andando paralelamente a otro hombre, una figura que muestra un yo individualista e intimista. Esta crisis contemporánea de la simulación: nada es en realidad lo que se ve. Esta sociedad influida por los medios de comunicación que lleva a todos todo, creando una conciencia social basada en la igualdad y a la vez una desmedida irrealidad, una desigualdad latente que se hace carne en el no poder, en el no llegar, envistiendo y arremetiendo en el no llegar a ser, en el no poder ser. Esto produce una angustia y una confrontación dentro del hombre que también es confrontación y violencia con el otro. Una confrontación violenta como la ignorancia y el desprecio del otro, que ya no es sujeto ni objeto (J. Baudrillard). Valores hedonistas.
13. Pág. 74. Reflexión sobre la lectura del párrafo bajo el título “El sujeto en el sistema”.
Esta clara lectura confirma lo que venía diciendo acerca del sistema y el hombre: el hombre inmerso en el sistema, como parte masificada y vinculado sin lazos sociales. Es un número en las estadísticas, en los rankings, está permanentemente expuesto a ser atrapado y si no, conquistado o seducido. “Hay que hacerse ver para existir”, ser parte, participar, estar en el equipo, estar afiliado.
El hombre-sujeto es espectador y parte de un montaje escenográfico donde “nada es verdad, nada es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira”.
14. Pág. 74. Información sobre la otra posmodernidad
Maffesoli habla de la tribu, de estar juntos, de existir en sintonía con el otro. El otro como compañero de sentido. La orgía como pasión compartida como una empatía social.
Al tiempo que vivir el instante sin medido le agrega intensidad a la pasión urgente de una vida sin objetivo que es valorada en sí misma por su sola existencia: “todo lo que existe es incurablemente existente”.
Esta otra posmodernidad que surge de un pensamiento “oriental místico”, trágico, como un retorno a lo inmutable, al cual hay que reconocer y saber integrarlo. Maffesoli lo ejemplifica como los dibujos animados de un caballero valiente y su caballo que usa rayos laser mientras viste ropas de época medioeval. Como un ‘cambalache’ de Discépolo al que el siglo XX le quedó chico.
Al tiempo que estuve reflexionando arriba sobre la postmodernidad de forma casi pesimista adhiero al principio y a la conclusión de El instante eterno para ¡decir sí a pesar de todo a la vida!
15. Pág. 81. Reflexión sobre un párrafo
“M. Heller escribe sobre los científicos que son responsables en cuanto a sus investigaciones (laboratorio) no solo por su trabajo sino por su aplicación (práctica) y las consecuencias en los diferentes ámbitos. Además el científico comparte con otras profesiones y en todos los estratos administrativos por ser un ser social con una tarea social. Nunca será independiente o particular su trabajo, su destino es social.”
Coincido con Heller en la responsabilidad del científico en sus investigaciones y las consecuencias en distintos ámbitos así como cualquier persona es responsable de sus conductas. Toda conducta tiene consecuencias. La conducta de los profesionales respecto de su obrar como tal es estudio de la Deontología. El “ser en relación” me compromete. Nos transformamos en interdependientes a partir de nuestra acción (¿quizás tambien en sentimientos, emociones, valores?). ¿Puede acaso el destino de un ser social no ser social? Además, en el rol profesional, un Counselor irremediablemente trabaja con personas y su relación frente y con otros es una realidad. Patterson dice “en cualquier campo en que existen relaciones humanas se suscitan problemas de ética” y define estos campos donde la responsabilidad del profesional tiene que ver con sus prácticas: con el consultante, la familia del consultante, con el contacto o fuente de recomendación, sus jefes o institución donde el profesional desarrolla su trabajo, con la profesión misma, con la sociedad toda y aunque último muy importante: consigo mismo.
Heller dice: “la carga de la responsabilidad no puede considerarse sólo extracientífica”; “así la tecnociencia es por consiguiente responsable y también lo son individualmente los tecnocientíficos”; por tanto las obligaciones, deberes del profesional, también suponen una responsabilidad moral, donde a pesar de estar sujeto a una institución para el desempeño de sus tareas, el profesional tiene responsabilidades (hacerse cargo de las consecuencias de sus decisiones) como autónomo.
16. Pág. 81. Análisis del Código de Ética.
Los Counselors son trabajadores en lo social. Mientras existen otras profesiones, que trabajan desde elementos, la Consultoría usa material humano: profesional y cliente, sea este persona, familia o institución. De allí la responsabilidad, competencia y normas legales y morales del Código de Ética Profesional.
El código de ética incluye:
• un preámbulo de los alcances y definiciones de la Asociación Argentina de Counselors.
• 9 reglas que conforman el Código de Ética en sí, las cuales enmarcan responsabilidades, competencia, normas morales, legales y públicas. Con referencia al cliente, a otros profesionales. Con respecto a enseñanza, investigación, evaluación.
• Un régimen disciplinario que describe con un procedimiento para denuncias, violaciones, sanciones, etc.
martes, 14 de agosto de 2012
Actividades Libro Perspectivas de La Ética
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