Ante el
comienzo del debate en el congreso de la Nación, en el día de la
fecha, por parte de las Comisiones de Legislación General y de
Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, quienes se reunirán en forma
conjunta para tratar proyectos de Ley de Matrimonio Homosexual, ACIERA (Alianza Cristiana de Iglesias
Evangélicas de la República Argentina), desea reafirmar su posición
institucional, basada en la Biblia, la Palabra de Dios.
El matrimonio es universalmente reconocido como la unión entre un
hombre y una mujer. La cultura latinoamericana y las leyes americanas
están basadas en una clara y firme valoración de la familia. La
Declaración de los Derechos Humanos, Art. 16-3, el Pacto de Derechos
Civiles y Políticos, Art. 23,( 1 y 2) y la Convención Americana de
Derechos Humanos, Art. 17: (1 y 2), reconocen el derecho al
matrimonio constituido por un hombre y una mujer, y a la formación de
una familia. Así, esta es considerada como la unidad fundamental de
la sociedad, la unión estable entre un hombre y una mujer. Por esta
razón, consideramos que el tema es socialmente relevante, ya que es
la propia subsistencia de la sociedad la que está en juego.
El matrimonio entonces es esencialmente heterosexual. De este modo,
equiparar la unión homosexual al matrimonio sería desvirtuar y
desconocer el real significado que la misma palabra encierra.
Asimismo, se vulnera tal institución sometiéndola a una injusta
discriminación, dado que se está otorgando igual tratamiento a lo que
es esencial y naturalmente distinto. Sin dudas, es el Estado quién
debe tener un interés particular en dar protección y beneficios a las
parejas heterosexuales, dado que las mismas abren el ciclo a la vida
y constituyen la base de formación y perpetuación de nuevas
generaciones. Otorgar los mismos beneficios a las parejas
homosexuales significaría equipararlas en varios aspectos a las
heterosexuales, siendo las mismas intrínsecamente diferentes, por lo
que se incurriría en graves signos de discriminación.
Entendemos que el Código Civil no es discriminatorio para los
homosexuales, dado que la prohibición de contraer matrimonio entre
dos personas del mismo sexo rige para cualquier asociación de
personas que no cumplan con los requisitos establecidos en dicho
Código. De esa manera, tampoco dos amigos, dos hermanos o dos vecinos
del mismo sexo pueden acceder a tal beneficio jurídico. No se trata
de un tema de “homofobia”, como tampoco se trata de “fraternofobia”.
Por lo tanto, otorgar beneficios especiales a las parejas
homosexuales para equipararlas al matrimonio es contrario al espíritu
y la letra de nuestro encuadre jurídico.
Solicitamos
a las autoridades, que no modifiquen nuestro Código Civil; que se
cumplan las intenciones expresadas por nuestra Presidenta, en cuanto
a la no modificación del mismo, ni dar lugar a ”nuevos tipos de
familia”. Que se multipliquen los esfuerzos dirigidos a la familia
original y naturalmente constituida y a los hijos que en ella se
forman. Sostengamos los valores que hicieron grande a nuestra Nación,
no relativicemos las normas morales. Creemos que la Argentina
necesita urgentemente una revolución moral que reivindique los
valores desestimados, y estamos convencidos de que la Biblia nos
enseña los principios y las conductas que debemos seguir para
garantizar el éxito actual y futuro de nuestra sociedad.
“La justicia engrandece a la nación, más el pecado es
afrenta de las naciones”. Prov. 14: 34 – La Biblia
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