El utilitarismo
Sus
trabajos iniciales atacando el sistema legal y judicial inglés le llevaron a la
formulación de la doctrina utilitarista, plasmada en su obra principal: Introducción
a los principios de moral y legislación (1789). En ella preconizaba que
todo acto humano, norma o institución, deben ser juzgados según la utilidad que
tienen, esto es, según el placer o el sufrimiento que producen en las personas.
A partir de esa simplificación de un criterio tan antiguo como el mundo,
proponía formalizar el análisis de las cuestiones políticas, sociales y
económicas, sobre la base de medir la utilidad de cada acción o decisión. Así
se fundamentaría una nueva ética, basada en el goce de la vida y no en el
sacrificio ni el sufrimiento. El objetivo último de lograr «la mayor
felicidad para el mayor número» le acercó a corrientes políticas
progresistas y democráticas: la mutuo diálogo. En la relación Yo-Ello se debe
necesariamente interactuar con el Yo-Tú. Pero éste no es el objetivo, el
propósito principal es, sin embargo, la relación entre el hombre y la eterna
fuente del mundo, representada por Dios. Buber apoya que la presencia de Dios
puede encontrarse en la existencia diaria. Lo bueno es lo útil, y lo que
aumenta el placer y disminuye el dolor. “La naturaleza ha colocado a la
humanidad bajo el gobierno de dos amos soberanos: el dolor y el placer. Ellos
solos han de señalar lo que debemos hacer”.
Habla
de un cálculo felicítico, intenta dar un criterio para ayudar a los demás en la
búsqueda de lo útil, y hace una clasificación de placeres y dolores. Los
placeres son medibles, aunque hay que considerar siete criterios:
-
Intensidad – Duración – Certeza – Proximidad - Fecundidad (situación agradable
que genere más placer) - Pureza (ausencia de dolor)
-
Extensión, hay que entenderla como que hay motivos que impulsan a considerar
intereses ajenos porque eso puede caer en propio beneficio (que te llamen
simpático, benevolente, generoso...). [En la extensión cuando se trata del
Estado, sí que se habla de lo útil para la sociedad, el legislador debe
preocuparse de que con sus leyes den “la mayor felicidad al mayor número de
ciudadanos”. Debe buscar intereses generales].
El Panóptico
También
dedicó su atención al tema de la reforma penitenciaria, elaborando por encargo
de Jorge III un modelo de cárcel (el Panopticon) por el que ambos entraron en
conflicto. Bentham
ideó una cárcel en la cual se vigilara todo desde un punto, sin ser visto.
Bastaría una mirada que vigile, y cada uno, sintiéndola pesar sobre sí,
terminaría por interiorizarla hasta el punto de vigilarse a sí mismo. Bentham se dio cuenta de que
"el panóptico" era una gran invención no sólo útil para una cárcel,
sino también para las fábricas. Si bien el modelo de Bentham fue criticado (aunque él lo
consideraba una genialidad), de alguna forma todas las cárceles, escuelas y
fábricas a partir de aquella época se construyeron con el modelo panóptico de
vigilancia. El modelo del Panopticon fue analizado por Michel Foucault en Vigilar
y castigar.
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